Educar no es una opción, es nuestra obligación. ¿Cómo aprende a controlar esfínteres? Controlando esfínteres. ¿Cómo aprende a acudir a tu llamada? Acudiendo. ¿Cómo aprende a soportar el aburrimiento? Aburriéndose. 0 sea que tu perro aprende a hacer cualquier cosa, haciéndola. ¡Lo bueno y lo malo!. Así de sencillo. Tu perro aprenderá a comportarse adecuadamente en la sociedad de los humanos si le permites o le obligas a comportase de esa manera. Del mismo modo, no adquirirá conductas inadecuadas, si impides que las practique. Educar un perro es sencillo: Oblígale a que haga lo que debe hacer e impídele siempre lo que no debe hacer. Como propietarios de nuestro perro tenemos la obligación de educar a nuestro perro, desde el momento que decidimos tenerlo. Educar no es una opción, es nuestra obligación. ¿Cuándo empieza la educación de nuestro perro? ¡¡ desde el momento en que entra por primera vez en nuestra casa !! Todo influye en su educación, desde la elección de su correa y su collar hasta el lugar y forma en que le demos su comida. Límites si. Castigo no Algunos ejemplos: 1- A cierta edad, cualquier. cachorro cuando le llamas para que entre a su perrera, se niega. Se aleja y se sienta mirándote. ¿Qué hacer?. ¿Llamarle repetidamente, echarle una bronca, pegarle o castigarle para que aprenda? ¡No!. ¿Él qué debe hacer?... Entrar. Pues pon límite a su desobediencia. Actúa. Por tanto, no le riñas, ni siquiera le digas nada.¡ Lo coges y lo metes!. Al cabo de unos días, observarás que según le llamas, entra. El cachorro ha aprendido que no tiene otra opción que obedecer. Verá en nosotros una figura de autoridad, a la que no se puede desobedecer. 2- Nuestro cachorrito, al sacarlo de paseo tensa la correa y nos obliga a ir donde él elige. ¿Qué hacer? ¿dejarle que nos lleve hacia donde quiera? ¡No! El que dirige el paseo es siempre el humano, no el perro. Si tira de la correa nos paramos, y no le dejamos avanzar mientras se siga comportando así. Incluso nos damos la vuelta y le obligamos a ir en el sentido contrario al que él quería. Si esto lo hacemos desde el primer día, nunca tendremos problemas de que tire de la correa. ¿Ves?. Hablándole al perro o con broncas y castigos complicas lo que es sencillo. Te mareas tú y le mareas a él. No al castigo. Sí a los límites bien definidos y consistentes. Con límites adecuados y firmes educar es muy fácil. Sin ello, todo se reduce a un recetario de premios y castigos mucho más aparente que efectivo. La jaula educativa Uno de los métodos mejores que conozco para evitar los destrozos es la jaula educativa. No solo los evitas, si no que enseñas algo importantísimo al perro: a tolerar la frustración. También es muy eficaz para enseñar a nuestro cachorro a controlar sus esfínteres, y en muchos casos de ansiedad por separación, como terapia de apoyo.
El cachorro descontrolado tiende a deambular por la vivienda tan disperso como un niño de dos años, pero con uñas y dientes. Muerde las zapatillas, rasga las cortinas, rompe todo lo que pilla y hace caca o pis donde le viene en gana.
El cachorro, igual que un niño, debe estar siempre bajo control. Jugando, descubriendo y aprendiendo, pero siempre bajo control.
Cómprale una jaula grande para guardarlo cuando no lo puedas controlar. Si está fuera de la jaula debe estar bajo control. No le permitas que haga lo que no debe hacer, porque practica y aprende.
Esta jaula no debe ser un método de castigo, si no su guarida, su lugar de reposo y donde no le molesta nadie. Ni los niños para jugar, ni nadie más. Al principio se le pone en la jaula por periodos de tiempo pequeños, con algún juguete o golosina que le dure un rato (el pan duro es fenomenal) aunque al principio no les haga mucho caso.
Nunca le saques de la jaula si está lloriqueando o rascando la puerta. La jaula debe estar en el lugar donde está el resto de la familia, normalmente en el salón.
Poco a poco le ampliamos los periodos de tiempo que permanece en la jaula hasta que le dejamos por espacio de varias horas.
Con el paso del tiempo verás como tu perro busca la jaula cuando se siente agobiado, para dormir y descansar.
Cuando pasen unos meses puedes probar a dejar a tu cachorro suelto cuando te vas de casa, dejándole algún juguete interactivo. Si destroza o llora hay que volver a comenzar con la jaula, pero te aseguro que si lo haces bien no tendrás ningún problema.
Este método parece cruel a las personas poco familiarizadas con él, pero te aseguro que no es ningún castigo para el perro, todo lo contrario. Todos las personas que lo han utilizado me comentan que sus perros están muy a gusto en la jaula. Además la jaula es muy útil si vamos de viaje, a hotel o domicilio extraño para el perro. En ella se siente seguro y cómodo, pues es SU casa.
Por: El equipo de RIBERBOX www.riberbox.es |